Mieles

La miel ecológica, también conocida como miel orgánica, se produce siguiendo prácticas agrícolas y apícolas que están en línea con los principios de la agricultura ecológica o orgánica. Esto implica que durante la producción de la miel se evitan o minimizan el uso de pesticidas, herbicidas y otros productos químicos sintéticos. Además, se busca mantener un equilibrio con el entorno natural, promoviendo la biodiversidad y respetando el bienestar de las abejas y otros polinizadores.

La producción de miel ecológica involucra:

  1. Ubicación de las colmenas: Se sitúan en áreas donde las fuentes de néctar y polen son principalmente plantas orgánicas o silvestres, evitando la exposición a cultivos tratados con químicos.

  2. Alimentación de las abejas: Se les proporciona alimentación que cumple con los estándares orgánicos, lo que generalmente implica no usar azúcares refinados y optar por fuentes de alimento más naturales.

  3. Cuidado de la colmena: Se evita el uso de antibióticos y otros tratamientos químicos que puedan afectar la salud de las abejas y la calidad de la miel.

  4. Extracción y procesamiento: La miel se extrae y procesa siguiendo métodos que minimizan la manipulación y el calentamiento excesivo para preservar sus cualidades naturales.

  5. Certificación orgánica: La miel ecológica debe ser certificada por una entidad reconocida que verifique que todas las etapas de producción cumplan con los estándares orgánicos establecidos.

Las principales diferencias entre la miel ecológica que se encuentra en herbolarios y la miel convencional que se encuentra en supermercados habituales son:

  1. Origen y manejo: La miel ecológica proviene de colmenas ubicadas en áreas donde se evita la exposición a productos químicos y se fomenta un entorno más natural. En contraste, la miel convencional puede provenir de colmenas en zonas donde se utilizan pesticidas y otros productos agroquímicos.

  2. Alimentación de las abejas: En la apicultura orgánica, se suele utilizar alimentos más naturales y orgánicos para las abejas, mientras que en la apicultura convencional se pueden usar jarabes y suplementos con ingredientes no orgánicos.

  3. Tratamientos químicos: La miel ecológica se produce sin el uso de tratamientos químicos sintéticos, lo que puede ser común en la apicultura convencional para controlar enfermedades y plagas.

  4. Certificación y etiquetado: La miel ecológica lleva una certificación orgánica reconocida que asegura que cumple con los estándares establecidos. En algunos casos, la miel convencional puede contener trazas de pesticidas y otros productos químicos utilizados en la agricultura.

En resumen, la miel ecológica se diferencia de la miel convencional por el enfoque en prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, evitando el uso de productos químicos sintéticos y promoviendo la salud de las abejas y la biodiversidad.